Los Negocios como Misión (Business as Mission, BAM), es un término relativamente nuevo con base en conceptos bíblicos. Otras expresiones relacionadas serían ‘los negocios como agente de transformación’, ‘los negocios y la gran comisión’, y ‘el Reino como empresa’. El concepto BAM es de naturaleza global, en el convencimiento de que Dios tiene poder para transformar a las personas y a las comunidades; y ello tanto a nivel espiritual, como igualmente económico, social, y medio ambiental. La dicotomía entre lo sagrado y lo secular no es algo bíblico. Falsa dicotomía que, sin embargo, ha afectado profundamente nuestra manera de enfocar el traba)o, los negocios, las empresas, la iglesia, y la misión. BAM es parte de un movimiento de ámbito global, que reconoce y responde al llamamiento de Dios a llevar el Evangelio en su totalidad al hombre, en todas sus facetas, y en el mundo entero. La forma de aplicar BAM variará según los países y las distintas formas que adopten respectivamente la gestión económica y la empresarial.

Un nuevo paradigma

La dicotomía (o división) entre lo sagrado y lo secular, entre el ámbito de lo espiritual y el terreno de lo físico no es algo bíblico, sino que tiene su origen en la filosofía gnóstica de Grecia. La Iglesia lo ha denunciado desde muy temprano como herejía. Aun así, lo cierto es que sigue afectando a nuestra manera de pensar y enfocar el tema, interfiriendo también con el pensamiento teológico y la estrategia a seguir de cara a las misiones.

Esa dicotomía ha dado como resultado una visión defectuosa de la iglesia y sus integrantes-“la pirámide de Cristo”, en lugar del concepto bíblico del Cuerpo de Cristo. Tendemos a potenciar el escalar hasta la cumbre de la pirámide, donde “servir a Dios a tiempo completo” alcanza su punto culminante. Esta noción, claramente no bíblica, está ampliamente difundida, afectando a la mayoría de las iglesias y comunidades en los cinco continentes. El pensamiento gnóstico griego concede un valor particular a la “vocación espiritual”, menospreciando en cambio a aquellos que se dedican a los negocios. El ser pastor en el ministerio suele ser considerado llamamiento más excelente, calificándose de hecho como “llamamiento superior” y “ministerio a tiempo completo”. De lo que se desprende es que, de aspirarse a servir en verdad a Dios hay que tener como objetivo escalar hasta la cumbre de la pirámide, esto es, hacia los llamamientos “superiores”, comprometiéndose para ello en un ministerio de plena dedicación. En consecuencia, las personas dedicadas al mundo de los negocios y de las empresas se perciben como no entregadas al servicio a Dios sino a Mamón. Con la curiosa salvedad que la absolución de ese pecado queda garantizada por la correspondiente aportación monetaria a la iglesia y a las misiones

La iglesia y la misión que le corresponde se resienten por esta dicotomía de propia imposición entre lo espiritual y lo secular, y la distinción que se hace entre el ministerio clerical y el laico. En ocasiones, los propios cristianos han denostado o sostenido la noción del trabajo como irremisiblemente secular, concediéndosele aprobación en función de la aportación económica que de ello se siguiera para beneficio del ministerio espiritual. Pero lo cierto del caso es que, en la Biblia, Dios llama y dota a las personas para traducir y transmitir la Palabra, pero también para gestionar adecuadamente y con fruto los bienes terrenales, y todo ello para su servicio y para beneficio de las personas. Los cristianos en el ámbito laboral necesitan apoyo y objetivos que alcanzar: Dios les ha otorgado dones particulares, vocaciones y experiencia, proporcionales a sus necesidades y oportunidades.

BAM reconoce la realidad viva del Cuerpo de Cristo. Hay por ello que desarticular las falsas premisas de un ministerio piramidal, que tan negativamente puede afectar a nuestra manera de pensar, de hablar, y de actuar. Si Dios te ha llamado al ámbito de los negocios y las empresas comerciales, ¡no te doblegues haciéndote pastor! Tu vocación es tu llamamiento. Y si te ha llamado a ser pastor, esa es tu vocación. No confundamos las cosas. No se trata en ninguno de ambos casos de plantearse escalar hasta la cumbre de la pirámide, sino de ¡servir al mundo!

BAM tiene sus raíces en las Escrituras

Dios es el primer empresario, creando múltiples empresas y actividades en términos de la Creación. Como seres creados a su imagen y semejanza, estamos llamados a crear también nosotros cosas buenas. Dios comisionó a Adán y a Eva para que ‘cultivaran’ el huerto del Edén, participando con ello en el proceso de la creación divina, con un valor añadido que se hacía manifiesto en la relación de mutua confianza con Dios. Las empresas comerciales pueden participar de ese carácter de gestión e intendencia instituido por Dios. La principal actividad de la economía y el comercio sería proporcionar empleo sostenible y significativo en demostración de verdadera justicia en equidad. En el curso de la historia encontramos numerosos ejemplos de hombres respetuosos de Dios que han servido a sus semejantes en el ámbito del comercio y de las empresas corporativas. Abraham fue un próspero hombre de negocios, y un gran gestor de los recursos que tenía a su disposición. Jesús mismo trabajó en el negocio familiar hasta el inicio de su ministerio público. La mujer digna de encomio y admiración de Proverbios 3l es una avispada mujer de negocios y de intendencia de su casa.

La falta de empleo es una de las muchas consecuencias de la Caída, pero en modo alguno puede considerarse pecado estar sin trabajo. Pero lo cierto es que el no tener trabajo supone no aplicar a buen fin las capacidades que Dios ha dado a todo ser humano: ser creativo, añadir valor a los productos y servicios, y poder sustentarse a uno mismo. El crear puestos de trabajo supone poner en marcha los recursos naturales en su debida perspectiva. La creación de empleo ayuda a las personas a crecer a imagen y semejanza de Dios.

Dios ha dispuesto en su divina Providencia que el mundo sea restaurado tras la Caída. Ahí donde entra la cuestión del trabajo y la capacidad creativa a nivel personal. Jesús es modelo para nosotros. Como creyentes, estamos llamados a desempeñar un papel importante en ese proceso de restauración ayudando a recuperar la dignidad en el trabajo. La actividad laboral es a un tiempo profundamente divina y esencialmente humana. Dios se complació en la vertiente física de la Creación. Nosotros podemos ahora deleitarnos en la creación de productos y servicios útiles y beneficiosos para el ser humano.

 

Los negocios como misión como respuesta relevante a las necesidades del mundo.

El mandato bíblico es claro y contundente: la difusión del Evangelio entre todo pueblo y nación, con predicación y demostración activa del Reino de Dios. Los creyentes estamos llamados a fomentar la transformación espiritual, social y económica de las personas y las sociedades-para gloria de Dios. ¿Cuáles son las principales necesidades del mundo? En un análisis de mercado–¿cuáles son los datos más relevantes?

Cinco aspectos correlativos a destacar:

  1. La mayoría de los pueblos que todavía no conocen el Evangelio se encuentran en el entorno del Islam, del hinduismo, y del budismo. La mayoría de sus seguidores viven en la franja conocida como Ventana l0/40. Son áreas y grupos de pueblos en los que el nombre de Jesús apenas si es nombrado, y menos aun comprendido en su verdadero significado.
  2. El mayor porcentaje de pobreza está localizado en esas zonas. Los más pobres de los pobres viven ahí.
  3. Las tasas de desempleo de esos países van de un 30 a un 70 por ciento de la población activa.
  4. Más del 50 por ciento de la población está comprendida entre los l5 y los 20 años de edad.
  5. Todas esas áreas tienen un alto índice de riesgo de tráfico humano.

En las zonas más cruelmente afectadas por la pobreza extrema, es frecuente encontrar tasas de desempleo entre el 30 y el 80 por ciento. Con la mirada puesta en el futuro, se cuentan por cientos los millones de jóvenes que tratan de hacerse un hueco en el mercado laboral. Las elevadas tasas de desempleo hacen que las personas estén más expuestas a caer víctimas de las redes de traficantes de personas. La falta de perspectivas de cara al futuro da pie a elevadas tasas de prostitución. Lacras y problemas que no van a solucionarse a menos que se den soluciones viables para la creación y mantenimiento de puestos de trabajo productivos y duraderos a largo plazo. BAM supone una oportunidad fuera de lo común para atajar esos graves problemas, demostrando en la práctica la realidad del amor de Dios para con la criatura humana y para con el entorno. Dios se preocupa por los que menos tienen, los que menos son, y los que menos esperan.

Si queremos ser seguidores eficaces de Jesús no podemos-y menos aun debemos-ignorar la tremenda necesidad de crear puestos de trabajo entre los pueblos más pobres y menos favorecidos por las circunstancias. Es este un reto enorme y en constante aumento: según cálculos recientes, más de dos billones de jóvenes tratarán de encontrar un puesto de trabajo en los próximos 20 años.

No va a ser pues suficiente con pensar en términos de creación de empleo. Ni bastará tampoco con pensar en términos de implantación de iglesias. Si la creación de nuevas iglesias y el crecimiento de las congregaciones es nuestra única forma de evaluar el éxito, Ruanda sería el éxito más espectacular del siglo XX. Partiendo de 0, ha llegado a un 90 por ciento de la población como miembros regulares de una iglesia. Pero la parte negativa de esa imagen es el genocidio de l994 que se perpetró entre su población, siendo muchos de ellos miembros asistentes a una iglesia. Ruanda tenía un alto porcentaje de asistencia a las iglesias, pero evidentemente no de genuino pueblo de Dios: el Evangelio no había penetrado en el espinoso asunto de las divergencias étnicas.